En el marco del debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, el senador Gerardo Zamora manifestó este miércoles su rechazo al proyecto oficial y advirtió sobre sus implicancias económicas y sociales. Durante su intervención en la Cámara alta sostuvo que la iniciativa “no moderniza ni genera el empleo que promete”, sino que “perfora pisos salariales, precariza condiciones y restringe derechos”.
El legislador consideró necesario avanzar en transformaciones que favorezcan la creación de empleo y el desarrollo productivo, aunque remarcó que deben construirse sobre la base del diálogo institucional y la previsibilidad económica.
“Hoy debatimos en el Senado de la Nación el proyecto que el Poder Ejecutivo denomina de ‘modernización laboral’. Comparto plenamente la necesidad de avanzar en reformas que permitan generar más y mejor empleo. El trabajo es la gran cuestión de nuestro tiempo y requiere respuestas responsables y sostenibles”, sostuvo.
Desde una mirada económica, Zamora subrayó que la problemática laboral responde a múltiples factores estructurales vinculados al desempeño de la actividad productiva. “No porque modifiquemos las leyes laborales el panadero o la carnicería de la esquina van a tomar un empleado más. Lo harán si venden más, si la economía crece y si existe previsibilidad”, afirmó.
En esa línea, cuestionó enfoques que atribuyen la recuperación del empleo únicamente a cambios regulatorios y reiteró su postura crítica. “La crisis del empleo es multicausal. No se resuelve exclusivamente modificando la normativa laboral”, insistió.
El senador planteó además la necesidad de alcanzar acuerdos amplios que permitan construir condiciones sostenibles para la inversión y la generación de trabajo en el largo plazo. “Sin consenso social no hay política de Estado posible. Y menos en un tema tan trascendental como el trabajo, que es la base de una sociedad civilizada”, expresó.
Asimismo, advirtió sobre el impacto de reformas impulsadas sin articulación entre actores económicos y sociales, y señaló la falta de integración entre aspectos laborales, tributarios y previsionales en el proyecto en debate, que consideró determinantes para la competitividad y el crecimiento.
“El país necesita una política de Estado en materia de empleo, capaz de generar confianza, reducir la litigiosidad y promover trabajo genuino en todas las regiones. Esa política debe nacer del diálogo y del federalismo, no de imposiciones parciales”, afirmó.
Finalmente, fundamentó su voto negativo remarcando la necesidad de consensos para impulsar cambios estructurales. “Por estas razones, y desde una clara voluntad de reforma y de cambio, mi voto es en contra. Porque estoy convencido de que la Argentina necesita transformaciones profundas, pero también consensos sólidos que las hagan posibles y sostenibles en el tiempo”.
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