Santiago del Estero: crecimiento económico con desafíos sociales

La economía santiagueña muestra un panorama de contrastes. En las últimas dos décadas, la provincia logró un crecimiento sostenido que la posiciona entre las de mayor expansión del país, con un incremento del 96% en su Producto Bruto Geográfico (PBG) entre 2004 y 2021, según datos de la CEPAL. Sin embargo, este progreso convive con un fuerte componente social que todavía plantea desafíos en materia de equidad y desarrollo humano.

El sector forestal continúa siendo el eje de la economía provincial, representando más de la mitad del territorio forestal argentino y generando una parte central de la producción nacional de madera, durmientes, leña y carbón vegetal. A esta base productiva se suma una agricultura diversificada, centrada en algodón, soja, sorgo y horticultura, junto con una agroindustria en expansión, que incluye biocombustibles y una industria manufacturera con presencia en rubros como la metalmecánica, textil, construcción y alimentos.

El sector servicios también ha ganado protagonismo en los últimos años, impulsado por la banca, la salud, la educación y los call centers, mientras que el turismo, sostenido por el atractivo de las termas, la cultura y el folclore, se perfila como uno de los ejes con mayor potencial para el desarrollo futuro.

El Gobierno de Santiago del Estero mantiene políticas de acompañamiento económico, como bonos de fin de año para empleados públicos y programas de emergencia social, en un intento por equilibrar la brecha entre crecimiento macroeconómico y bienestar ciudadano.

En síntesis, Santiago del Estero vive un momento clave: una provincia que crece y produce, pero que aún busca traducir ese crecimiento en un desarrollo equitativo y sostenible, capaz de reflejar en su tejido social los avances de su economía.

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