Pádel, ¿el nuevo Tinder?: el boom deportivo que también mueve vínculos y consumo en Santiago del Estero

Con canchas llenas, turnos agotados y el “tercer tiempo” como nuevo punto de encuentro, el pádel dejó de ser solo un deporte: impulsa consumo, activa la economía local y conecta personas. En Santiago del Estero, para hacer match ya no hace falta una app: alcanza con una cancha, una paleta y ganas de jugar. El pádel volvió, y esta vez también mueve vínculos, economía y comunidad.

El crecimiento del pádel en Santiago del Estero ya no se explica solo por lo deportivo. Con canchas llenas, turnos agotados y una comunidad cada vez más diversa, la disciplina se consolidó como un fenómeno social y económico que impulsa consumo, genera espacios de encuentro y hasta da lugar a nuevas parejas. Así lo refleja un informe especial realizado por Noticiero 7, que retrata el impacto del deporte en la vida cotidiana de miles de santiagueños.

Tras haber sido furor en los años 90 y atravesar luego un período de estancamiento, el pádel regresó con fuerza renovada. Hoy, el crecimiento se apoya en varios factores: la transmisión televisiva de torneos profesionales, la visibilidad en redes sociales y, principalmente, su carácter accesible, social y transversal a todas las edades.

Es más furor que en los 90”, aseguró “Pucho” Silighuini desde las canchas, en diálogo con Noticiero 7. La facilidad para aprender y jugar convirtió al pádel en una actividad abierta a públicos muy amplios: participan chicos desde los 4 o 5 años hasta adultos mayores de 70, lo que amplía la demanda de turnos, equipamiento y servicios asociados.

Canchas llenas, mujeres en juego y nuevos vínculos

Uno de los datos más llamativos que expuso Silighuini es el cambio en la composición de quienes practican el deporte. Hoy, cerca de la mitad de los turnos están ocupados por mujeres, algo impensado en los inicios del pádel. Este crecimiento no solo diversificó la actividad, sino que también transformó a las canchas en verdaderos espacios de socialización.

Acá se conoce mucha gente. Se forman parejas, se separan otras también”, contó con naturalidad. Incluso, relató situaciones cotidianas que reflejan el peso del pádel en la agenda personal: discusiones de pareja porque uno prioriza ir a jugar antes que otros compromisos. En este ecosistema, hasta las “red flags” existen.

El tercer tiempo, clave del fenómeno

Más allá del partido, el llamado “tercer tiempo” se convirtió en un motor central del boom. Finalizado el juego, los jugadores se quedan a compartir una gaseosa, una cerveza o un asado, generando un espacio informal donde se mezclan grupos, se amplían contactos y nacen vínculos.

Vienen seis a jugar, descansan dos, se arma la charla y ahí empieza todo”, explicó Silighuini. Muchas veces alguien se suma porque falta un jugador y, casi sin darse cuenta, ingresa a un nuevo círculo social. Esta dinámica potencia el rol de los complejos deportivos como espacios de consumo y encuentro.

Un fenómeno global con impacto local

El crecimiento del pádel no es exclusivo de Santiago del Estero. Se trata de un fenómeno mundial que también derrama en la economía local. Hoy, los jugadores amateurs siguen a las figuras profesionales, consumen transmisiones, debaten jugadas y se identifican con referentes del circuito internacional.

Antes nadie sabía quiénes eran los profesionales, hoy se habla de Tapia como se habla de Messi en el fútbol”, destacó Silighuini, con más de 30 años de experiencia en el rubro. Además, el pádel se volvió una actividad familiar: padres, madres e hijos comparten la práctica, multiplicando la circulación en las canchas.

“El que juega una vez, no deja más”

Quienes conocen el sector coinciden en que el pádel genera fidelización inmediata. “El que juega por primera vez no quiere dejar. Se compra la paleta, la ropa y vuelve”, aseguró quien fuera conductor del programa Sólo Pádel. La expansión del deporte impulsa no solo la ocupación de canchas, sino también la venta de indumentaria, paletas y servicios asociados.

El consejo final es claro y resume el espíritu del fenómeno: “Van a enamorarse del pádel y, tal vez, de alguien más”, dice entre risas.

En pleno verano, el pádel se consolida como una alternativa que combina actividad física, socialización y consumo. En Santiago del Estero, ya no hace falta una app para hacer match: alcanza con una cancha, una paleta y ganas de jugar. El pádel volvió, y esta vez también mueve vínculos, economía y comunidad.

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