Un grupo de mujeres rurales de Santiago del Estero logró posicionarse a nivel nacional con un proyecto productivo que combina economía social, cuidado ambiental e inclusión. A través de la iniciativa “Mujeres que Polinizan Futuro”, apicultoras santiagueñas se quedaron con $10 millones al ganar el concurso solidario “Bimbo Alimenta tu Causa”, impulsado por el Grupo Bimbo.
El proyecto fue presentado por APONA (Asociación de Apicultores Orgánicos del Norte Argentino) y resultó ganador en la categoría Sustentabilidad, dentro de una convocatoria que, en el marco de los 30 años del Grupo Bimbo en Argentina, distribuyó $ 30 millones entre iniciativas sociales de todo el país. El jurado estuvo integrado por referentes como Adrián Cormillot, Luis Pavesio y Gino Tubaro.
Producción local, ingresos y desarrollo territorial
“Mujeres que Polinizan Futuro” se desarrolla en el monte santiagueño y tiene como eje la creación de un apiario comunitario, junto con la formación técnica en apicultura sostenible, apuntando a generar ingresos genuinos, fortalecer el trabajo colectivo y promover prácticas productivas compatibles con el entorno natural.
La iniciativa se implementará en Campo Amor (Loreto), Bandera Bajada (Figueroa) y Laguna Blanca (Jiménez), tres comunidades donde la actividad productiva se presenta como una alternativa concreta frente a la escasez de empleo formal. Además del impacto económico directo, el proyecto busca fortalecer la autonomía económica y el liderazgo de mujeres rurales en distintas zonas del interior provincial.
Actualmente, unas 30 mujeres integran APONA, lo que representa el 15% del total de personas asociadas, y gracias al financiamiento obtenido se sumarán otras 25 mujeres líderes de comunidades rurales santiagueñas.
Más mujeres en una economía históricamente masculinizada
Desde la organización remarcan que, si bien las mujeres siempre formaron parte de la actividad apícola, su rol estuvo invisibilizado durante años. “Recién en 2021 empezamos a trabajar específicamente para aumentar su participación y que pudieran acceder a colmenas propias”, señaló Irene de la Silva, secretaria de APONA.
Uno de los aspectos económicos más relevantes del proyecto es que la apicultura resulta compatible con otras tareas. Según explicaron, una mujer con diez colmenas puede atenderlas con apenas un par de horas semanales, dependiendo de la época del año, lo que permite sostener una actividad productiva sin abandonar el territorio ni desatender la vida familiar.
Sustentabilidad y valor agregado ambiental
La propuesta también incorpora un fuerte componente ambiental, clave para acceder a mercados diferenciados. La apicultura sostenible que impulsa APONA se basa en la preservación del monte nativo y en prácticas compatibles con el ecosistema. “Una colmena protege alrededor de tres kilómetros a la redonda de monte nativo. Para la certificación orgánica, eso es una condición no negociable”, explicaron desde la asociación.
Incluso, mediante imágenes satelitales, la organización detectó procesos de regeneración del monte en zonas donde se prioriza un uso no extractivo del territorio, reforzando el perfil productivo sustentable de la iniciativa.
Inversión, capacitación y comercialización
El premio obtenido permitirá avanzar con capacitaciones específicas para mujeres y jóvenes en al menos tres comunidades santiagueñas. Al finalizar los cursos, las participantes accederán a colmenas propias y equipamiento, sentando las bases para emprendimientos productivos sostenibles.
La miel será comercializada bajo la marca Wayra, que incorporará estas nuevas cosechas en sus próximos frascos. Desde APONA destacaron que el reconocimiento nacional fortalece un trabajo sostenido de años junto a cooperativas y organizaciones aliadas, con el objetivo de ampliar el impacto económico, social y ambiental de un proyecto que, desde Santiago del Estero, apuesta a producir cuidando el territorio.