El comercio minorista de Santiago del Estero atraviesa un escenario de fuerte contracción, marcado por la caída del consumo, el incremento de costos fijos y el deterioro de la cadena de pagos, factores que impactan de lleno en la sostenibilidad de pymes y comercios.
Según advirtió la vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria local, Alejandra Rafael, en declaraciones publicadas por El Liberal, el sector enfrenta un límite crítico en su capacidad de sostener la actividad. "Arrastrar tres o cuatro meses con ingresos que no alcanzan para cubrir los costos fijos ha determinado el cierre de muchos comercios chicos y medianos, y también está afectando a los grandes", sostuvo. Y agregó: "El comercio minorista y las pymes no pueden sostener dos o tres meses más con este nivel de consumo".
Tras un cierre de 2025 con cierto dinamismo impulsado por ingresos extraordinarios, el inicio de 2026 mostró un giro abrupto. "Diciembre fue bueno en términos de consumo porque hubo ingresos extra que permitieron sostener las ventas", señaló. Sin embargo, el panorama cambió rápidamente: "En enero y febrero hemos tenido una caída estrepitosa del consumo en casi todos los rubros".
Los sectores más afectados incluyen indumentaria, calzado, electrodomésticos, joyerías y perfumerías, en línea con la tendencia nacional. A nivel local, la caída supera incluso los patrones estacionales habituales. "Hemos llegado a niveles históricos de baja en la cantidad de artículos vendidos y en el público que ingresaba a los locales, mucho más que en los últimos 10 o 15 años", afirmó.
Este escenario comienza a reflejarse en el tejido comercial. La rotación habitual de locales, que suele ubicarse entre el 10% y el 15%, podría escalar hasta el 20% o 25%. "Se están empezando a ver muchos locales vacíos, sobre todo en galerías y en arterias que no son tan importantes", advirtió.
A la caída de las ventas se suma el deterioro de la cadena de pagos. "Lo que estaba en un 3 o 3,5 por ciento ahora está entre el 10 y el 12 por ciento", señaló Rafael, en referencia al aumento de la morosidad. En paralelo, el financiamiento con tarjetas de crédito muestra señales de saturación.
El impacto también alcanza al empleo formal, con una reducción en la cantidad de empleadores y puestos de trabajo registrados, lo que profundiza el ciclo de menor consumo y menor actividad económica.
En este contexto, desde el sector advierten la necesidad de medidas urgentes para reactivar la demanda. "La capacidad de compra de la gente está fuertemente golpeada. A las familias no les alcanza", afirmó. Y concluyó: "Estamos enviando informes con esta situación, pero no encontramos respuesta. El comercio minorista y las pymes no pueden sostener dos o tres meses más con este nivel de consumo".