Cuando Eliseo Monti terminó la secundaria en Frías, Santiago del Estero, pensaba que su viaje a Alemania duraría apenas un año. Era 2000 y, como muchos jóvenes de su generación, quería conocer Europa antes de decidir qué hacer con su futuro. Sin embargo, encontró oportunidades laborales, comenzó a estudiar y terminó construyendo allí su vida.
A 25 años de aquella partida, Monti combina su trabajo en una aseguradora de riesgos en Luxemburgo con un emprendimiento gastronómico que nació casi por casualidad y que hoy lo lleva a cocinar para grupos de hasta 200 personas en distintos países europeos.
El proyecto se llama Fuegos del Norte y tiene al asado argentino como protagonista. Desde Tréveris, ciudad alemana ubicada a orillas del río Mosela y cerca de las fronteras con Francia y Luxemburgo, Monti organiza experiencias gastronómicas en las que la comida se combina con la explicación de las técnicas y la cultura vinculada al fuego.
En una entrevista con La Nación, Monti recordó cómo comenzó su historia en Alemania: “Hace 25 años vine directo a Alemania. Terminé la secundaria y en ese momento todos se iban un año. Yo también pensaba hacer eso”. “Todo aquí es muy internacional. Se habla inglés, francés y alemán, y eso de los idiomas siempre me interesó”, cuenta.
Del asado entre amigos a un negocio en Europa
La idea de transformar esa pasión en una actividad comercial apareció después de años de cocinar para amigos. “Esa es una pasión bien argentina. Con un grupo de amigos siempre hacíamos asados”, dice.
Al principio, el grupo preparaba cerdo en trípodes, siguiendo un estilo alemán. El cambio llegó durante una estadía en una cabaña en el bosque, cuando Monti propuso hacer un asado como en Argentina.
A partir de entonces comenzó a desarrollar una propuesta propia. Pero el verdadero salto llegó después de la pandemia, cuando los pedidos comenzaron a multiplicarse a partir de recomendaciones y de la difusión en medios locales. “Después del lockdown trabajé muchísimo con asados. No daba abasto”, recuerda.
Una revista de Colonia publicó una nota sobre sus asados y, según cuenta, el teléfono comenzó a sonar cada vez con mayor frecuencia. Así terminó de tomar forma Fuegos del Norte, un emprendimiento que actualmente organiza experiencias gastronómicas en Alemania y otros países europeos.
Carbón de quebracho santiagueño y técnicas argentinas
La propuesta busca ir más allá de servir carne. Monti apunta a reproducir el ritual del asado argentino y utiliza productos y técnicas que considera fundamentales para sostener esa identidad. “Siempre bien argentino, siempre carne argentina, carbón de quebracho santiagueño. No hay otra. Eso no se negocia”, afirma.
El menú puede incluir empanadas fritas en grasa y diferentes cortes de carne preparados a la parrilla, a la estaca o a la cruz. Además de cocinar, Monti explica las particularidades de cada método, una parte central de la experiencia para un público que muchas veces no conoce estas formas de preparación. “Hay alemanes que no han visto estas cosas en su vida”, afirma entre risas.
La combinación entre gastronomía y cultura se convirtió así en uno de los principales atributos de la propuesta. “Cada vez gusta más. Estamos predicando la cultura del asado”, sostiene.
La actividad también alcanzó una dimensión vinculada al turismo gastronómico. Todos los años, Monti organiza viajes para grupos de europeos interesados en conocer dónde y cómo se origina la tradición del asado argentino.
Los recorridos incluyen el Mercado Agroganadero de Cañuelas, frigoríficos, establecimientos ganaderos y remates. La intención es mostrar que detrás de una parrilla existe una cadena productiva que comienza mucho antes de la cocina y que involucra a distintos actores de la actividad agropecuaria.
De Santiago del Estero a las competencias internacionales
El emprendimiento también se proyecta hacia nuevos mercados y encuentros especializados. En septiembre, Monti prepara Open Fire Germany, un encuentro dedicado a la cocina con fuego abierto que se realizará cerca de Hamburgo y reunirá a especialistas de distintos países.
Además, suele viajar junto a un equipo alemán a competencias internacionales de barbecue en Estados Unidos, donde las técnicas argentinas generan cada vez mayor interés.
El vínculo con Santiago del Estero aparece incluso en uno de los elementos centrales de su propuesta: el carbón de quebracho. Para Monti, mantener ese producto como parte del ritual permite trasladar una parte de la identidad argentina a cada experiencia que organiza en Europa.
Las primeras parrillas que construyó fueron completamente artesanales, utilizando ruedas de antiguos carros de viñedos. Con el crecimiento de la actividad, la escala cambió, pero la esencia se mantiene. “Al fuego, a la estaca, a la cruz. Todo se perfecciona con el hacer”, subraya.
El modelo también tiene un precio definido para quienes participan de estas experiencias: la propuesta ronda los 130 euros por persona para grupos reducidos.
A miles de kilómetros de Frías, Monti convirtió una tradición argentina en una actividad gastronómica con presencia internacional. El emprendimiento combina una propuesta comercial, el turismo gastronómico y la difusión de una cultura que, en su caso, también lleva una marca santiagueña: desde el origen del emprendedor hasta el carbón de quebracho que acompaña cada fuego.